jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Sabías que los fineses adoran el tango?

TANGO PARA DERRETIR LA NIEVE


     Es una tarde de invierno. A pocos metros del Estadio Olímpico de Helsinki, en el sótano de un edificio residencial, se amontonan varios pares de botas, algunos de ellos todavía con nieve. Difícil imaginar que tras la vieja puerta situada junto a ellos, altos tacones siguen el ritmo de una música pasional. 


Milonga en el Forum Box, Helsinki. / Nuria R. Lago
    
   El Almacén, en el número 24 de la calle Urheilukatu, es el hogar de Amigos del Tango, un colectivo que intenta promover el interés de los fineses por la música y la danza que de forma inesperada cautivaron al país escandinavo hace un siglo. Hoy es jueves y el local acoge la milonga semanal. El ambiente es muy cálido. El DJ escoge la música y varias parejas de bailarines se deslizan suavemente sobre el suelo de madera. En sus rostros, concentración y placer.

    Cuando llegas por primera vez a una milonga enseguida te das cuenta de que hay toda una especie de ritual a seguir. Las canciones suenan en grupos de cuatro llamados tandas -separados por breves ráfagas musicales o cortinas- y las parejas suelen cambiar entre tanda y tanda. Lo más habitual es que sean los hombres los que inviten a las mujeres, sentadas al otro lado de la pista, a compartir los próximos minutos entre notas. A menudo lo hacen con sólo un movimiento de la mano o la cabeza, incluso con una mirada, lo que, por otra parte, puede provocar cierta confusión. Todo el mundo allí ama el tango, el tango argentino, me refiero.

Milonga en el Forum Box, Helsinki.  / Nuria R. Lago
   "Es como una droga, cuanto más lo bailas, más adicto te vuelves", dice Heidi Ettanen, diseñadora gráfica y profesora de tango. 

   Para ella, "todas las emociones pueden ser expresadas, vividas y revividas" a través de la música, el movimiento y la conexión con la pareja de baile. "A veces sientes como nace un vínculo surrealista. Ninguno de los dos está conduciendo o llevando y sin embargo, los bailarines son uno", explica.

    Markku Anttonen, presidente de Amigos del Tango, coincide con ella. "El tango es como un río sin retorno. En ocasiones la conexión es tan íntima que se convierte en una verdadera relación sentimental de tres minutos". Pero una de las razones por las que le gusta tanto es por "su capacidad para expresar felicidad y tristeza, amor y flirteo". "La salsa, por ejemplo, sólo es felicidad", comenta.

   Precisamente las emociones y el tono son una de las principales diferencias entre el tango finlandés y el argentino, introducido en Finlandia en 1913. Desde la capital, como una moda urbana, el tango se extendería al resto del país y se convertiría en uno más de sus símbolos. No sin antes interiorizar la nueva cultura. Nace así un tango que se toca sobre todo en tono menor, con menor variedad rítmica y unos pasos más sencillos. 


Zapatos de tango y uno de los carteles de El Almacén. / Nuria R. Lago

   Es una tarde de invierno. El Almacén, así llamado porque en el pasado se guardaba en él carbón, acoge otra milonga. En las paredes de ladrillo, algunos espejos y en el techo, tuberías. Pero el local, pintado en blanco, es realmente acogedor. Algunos de los bailarines, como Tomy, llegaron al tango argentino después de haber pasado por el finlandés. Otros, tras haber viajado a Buenos Aires o haber sido convencidos por un amigo o una novia. 

   Entre ellos, en su mayoría finlandeses, hay un pareja japonesa y una chica gallega. Ha venido a Amigos del Tango en busca de documentación sobre el tango finlandés. Quiere grabar un documental y sin saber muy bien cómo, ha terminado en aprendiz de milonguera. No habla finés, pero en clase puede entender las letras de los tangos y le hace gracia escuchar, salpicando las explicaciones en el difícil idioma, los nombres de los pasos: ochos, giros, cortados... 

   Uno puede encontrar milongas en los lugares más insospechados del planeta, del mismo modo que inesperado fue que el tango se convirtiese en un símbolo finlandés o que una chica gallega, con familia en Argentina, decidiese aprender a bailarlo a escasos kilómetros del Círculo Polar Ártico.


No hay comentarios:

Publicar un comentario